Edición #9 Reflexiones sobre la Conferencia de Ciudadanía Digital en Twitter

En Español

A finales del mes de octubre los conocedores y seguidores del movimiento de ciudadanía digital tuvieron como punto de reunión las oficinas de Twitter para ser testigos de la Tercera Conferencia de Ciudadanía Digital. A lo largo del día escucharon y presenciaron una serie de conferencias al estilo Ted Talks, además  de diversas participaciones en mesas de discusión entre los expertos. Dicho evento fue presentado por la Asociación Nacional de Educación en Alfabetización de Medios (NAMLE por sus siglas en inglés) y conducido por Kelly Wallace, presentadora de CNN.

La conferencia ofreció perspectivas multifacéticas sobre el arte, ciencia y ética de vivir un estilo de vida digital. Mientras el centro de atención son los niños con edades que oscilan entre jardín de niños y primeros años de preparatoria, la preocupación principal no fue solamente para mejorar la calidad de su niñez, sino sentar las bases para un nuevo futuro donde las conversaciones sobre ciudadanía digital formen parte esencial de la narrativa pública.

Un evento decisivo

Para mí, la conferencia fue un evento decisivo, señal de que la ciudadanía digital ya no se encuentra en al margen de la educación, sino ahora se ha integrado en la corriente dominante. Fue hace tres años cuando Mike Ribble y un servidor desarrollamos la Red de Aprendizaje Personal (PLN por sus siglas en inglés) de la ciudadanía digital para la Sociedad Internacional para la Tecnología en la Educación (ISTE por sus siglas en inglés). En ese entonces teníamos momentos de duda sobre si podríamos atraer los suficientes destinatarios para dar al movimiento el impulso que necesitaba. Aunque la ciudadanía digital se había convertido en uno de los estándares primarios de ISTE, parecía que todavía era atípico, en conflicto con la actitud de inmediatez que había impulsado la dirección hacia donde se dirigía la adopción de la tecnología en las aulas de todas partes.

Hasta el día de hoy, cuando en internet el tema de ciudadanía digital es solamente un rumor podemos ver grandes avances. La PLN o Red de Aprendizaje Personal suma alrededor de 3,000 suscriptores. La Conferencia de Ciudadanía Digital y el Instituto se han formado.  Colegas en áreas de interés común – como alfabetización de medios y educación del carácter- comenzaron a unirse en equipo para crear alcances coordinados para ayudar a nuestros niños a navegar las oportunidades y retos de vivir un estilo de vida digital. La conferencia parece pronunciar una nueva realidad: la ciudadanía digital está ahora en el radar a nivel nacional.

Diversidad y Unidad en la Comunidad de Ciudadanía Digital

Los expositores presentaron una gran variedad de temas, donde se abarcaron desde ciberbullying, noticias falsas, hasta programas de netiqueta que son manejados por niños. Sin embargo, nuestras perspectivas convergieron en el siguiente punto: El que la ciudadanía digital perdure o no depende de la voluntad de las partes interesadas. En el caso de la ciudadanía digital, nos compete a todos:  Padres de familia, creadores de políticas, miembros de la comunidad, corporaciones y estudiantes. Para lograr esa finalidad,  necesitamos vivir conscientemente y socialmente nuestros estilos de vida digitales, llenándolos con nuestras conversaciones sobre lo que significa ser humano conforme nos fusionamos con nuestra tecnología. Debido a que es cada vez más escaso el tiempo que todos tenemos para reflexionar hacia donde nos dirigimos, es muy fácil el que simplemente adoptemos por vestir la tecnología más nueva y que sigamos actualizando nuestros teléfonos inteligentes mientras nos deslizamos hacia la Singularidad de Kurzweil. (ver Big Idea #7)

La ciudadanía digital es ese murmullo en nuestros oídos que  nos pregunta, “¿No deberíamos vivir nuestro estilo de vida digital con mayor vigilancia hacia nuestro futuro?” Necesitamos amplificar ese murmullo en nuestras escuelas y alrededores o en nuestras mesas familiares. Hablar de los impactos de la tecnología y sus implicaciones debería ser el común denominador, tal como lo es el utilizar la tecnología. De hecho, ambas acciones deberían ir de la mano. Que sean parte de nuestro diario vivir.

Queremos que nuestros niños participen y elaboren el sistema de reglas, no que lo manipulen

Durante la conferencia el empuje de mi presentación fue el siguiente: Estamos en contra de una barricada en desarrollo cuando se trata de ayudar a pensar a los estudiantes sobre su estilo de vida digital: La parte de nuestros cerebros que procesa las decisiones éticas no está totalmente desarrollada hasta que llegamos a la década de los 20´s. Mis colegas en neurociencia dicen que sólo hay una manera de contrarrestar esto: La práctica. Eso significa que, necesitamos dar a nuestros estudiantes oportunidades para que desarrollen sus músculos éticos.

Si yo pudiera cambiar un aspecto acerca de cómo abordamos la ciudadanía digital en las escuelas sería el siguiente: Los adultos necesitan dejar de elaborar todas las reglas sobre el uso de internet para los estudiantes. En términos prácticos, necesitamos traer a los estudiantes a la mesa de discusión y elaboración de políticas para ayudar a desarrollar las reglas de participación en línea y uso de tecnología. Si no lo hacemos, entonces nuestros estudiantes manipularán y burlarán el sistema cuando lo que queremos es que participen en la elaboración del sistema. En pocas palabras, cuando las reglas, son sus reglas, su enfoque cambia. Tienden a ser más adultos, conservadores y prudentes en su perspectiva. Tienden a ser más respetuosos en las reglas que ellos elaboran. Y finalmente, esto los lleva a convertirse en mejores adultos.

Después de todo, apenas estamos en el 2016, y el futuro apenas comienza.

 

EN INGLÉS

Reflections on the Digital Citizenship Conference @ Twitter Headquarters

The cognoscenti of the digital citizenship movement gathered at Twitter headquarters at the end of October for a series of TED-like talks and panel discussions. Hosted by the National Association of Media Literacy Education (NAMLE) and emceed by CNN’s Kelly Wallace, the conference filled the day with multi-faceted perspectives about the art, science and ethics of living a digital lifestyle. While the focus was on the K-12 community, our concern for our children was not just to improve the quality of their childhood. It was also to lay the foundation for a new future in which conversations about digital citizenship become a staple of public narrative.

A Watershed Event

To me, the conference was a watershed event, signaling that digital citizenship had been rescued from the fringe and had entered the mainstream of public consciousness. When Mike Ribble and I developed the Digital Citizenship PLN for the International Society for Technology in Education (ISTE) three years ago, we had moments of doubt about whether we would attract the constituency necessary to give the movement the momentum it needed. Even though digital citizenship had become one of ISTE’s primary standards, it still seemed like an outlier, at odds with the go-get-um attitude that had driven technology adoption in classrooms everywhere.

Fast forward to today, when the web is abuzz with talk of digital citizenship. The PLN has over 3K subscribers. The Digital Citizenship Summit and Institute, thanks to Dr. Marialice Curran, are thriving. Companion areas of concern – like media literacy and character education – are teaming up to create coordinated approaches to helping our children navigate the opportunities and challenges of living a digital lifestyle. The conference seemed to punctuate a new reality: digital citizenship is now on the national radar.

Diversity and Unity in the Digital Citizenship Community

Conference speakers presented on a wide range of topics, from cyber bullying to fake news to new programs that help students develop their digital citizenship skills. Some of the most impressive presenters were kids, who ground truthed the digital citizenship movement from their perspective as those who continually reinvent the world of social media while trying to live within the constraints of online behavior that adults establish for them.

Despite the diversity of our perspectives we converged on the following point: whether or not digital citizenship will endure depends on the will of the stakeholders involved. That means everyone: parents, policy makers, educators, community members, corporations and students. Toward that end we need to live our digital lifestyles consciously and socially, filled with conversation about what it means to be human as we merge with our technology. Given the dwindling time we all have to reflect on where we are headed, it’s all too easy to keep upgrading our smart phones and adopting the latest in wearable tech and neurological enhancemenets as we slide into Kurzweil’s Singularity. Digital citizenship is the whisper in our ears that asks, “Shouldn’t we live a digital lifestyle with more vigilance about the road ahead?” We need to amplify that whisper in our schools and around or dining room tables. Talking about technology’s impacts and implications should be as commonplace as using technology. In fact, the two should go hand in hand.

We Want Our Kids to Frame the System, not Game the System

The thrust of my presentation at the conference was this: We are up against a developmental roadblock when it comes to helping students think about their digital lifestyles. The part of their brains (and ours) that processes ethical decisions are not fully developed until they are in their early 20s. This is far too late for 13 year olds who are wondering how to evaluate what happens on Snapchat. My friends in the neuro sciences tell me there is only one way to counter this: practice. That is, we need to give students chances to develop their ethical muscles by giving them opportunities to actively process the ethical issues that arise in their online lives. If I could change one aspect of how we approach digital citizenship in our schools it would be this: Adults need to stop making all the Internet rules for students. In practical terms, we need to bring students to the policy table to help develop the rules of online engagement and technology use that they will live by. If we don’t, then our students will game the system when we want them to frame the system. But, when the rules are their rules, their approach shifts. They tend to become much more adult and conservative in their perspective. They tend to be far more respectful of the rules they make. And ultimately they become better adults.

 

After all, it’s only 2016, the future is just getting started, and we want our students to be ready.

 

From JasonOhlerIdeas.com

 

[i] AI, se refiere a Inteligencia Artificial por sus siglas en inglés (Artificial Inteligence)

K-12 se refiere a la suma de educación primaria y secundaria en Estados Unidos

[ii] 1. (futureoflife.org/open-letter-autonomous-weapons).

 

Investigación y traducción por Eugenia Tamez

eugenia.tamez.ag@gmail.comEduktechMx